martes, 8 de diciembre de 2009

ATRACÓN FAMILIAR


Ante todo, Felices Fiestas a todos! En estas fechas de desbarajustes en todos los aspectos de nuestra vida, me toca a mí hablar de nuestro desbarajuste nutricional navideño.
La Navidad es un momento de reencuentro familiar y de comer más de la cuenta. En cuatro días podemos subir más de cinco kilos. Cifra récord, ya que nos cuesta perder estos kilos un par de meses o más.

Son días intensos donde las comidas duran hasta la hora de cenar. Saturamos a nuestro cuerpo con exceso de comida y de alcohol y seguimos con postres cargados de azúcares que nos dejan exhaustos.
Como nutricionista sólo puedo daros unos consejos para que estos días no se hagan tan 'pesados'.
Como vamos a comer más cantidad de proteína animal de lo normal y de alcohol, aseguraros de beber más agua mineral de lo normal.

Intentar no excederos con los postres, dulces y turrones que aportan más calorías y se trasforman ràpidamente en grasas.
Si hacéis cena de nochebuena, que seguro que es abundante y excesiva, la mañana de Navidad, es mejor no desayunar, tomar alguna infusión y beber agua, ya que os espera otra gran comida al mediodía. Por tanto, esa noche si no hay previsto ninguna cena es mejor que os la saltéis con alguna sopita de verduras. Y nos queda el día de San Esteban...otra más! Así que repetiremos haciendo una cena ligera.
Lo importante y más difícil es encontrar el equilibrio y en estas fechas es muy complicado.
Seamos conscientes de que estas fiestas se han convertido en un gran consumismo donde los que siempre salen ganando son la industria alimentaria y los grandes comercios que nos saturan con publicidad engañosa. Cuanta más cantidad mejor. Pero en nuestro caso sería cuanta más calidad mejor.
Y después de dejarnos los bolsillos y las carteras vacías nos llenan nuestro cuerpo de grasa, exceso de calorías, exceso de peso y un extra importante de toxinas. Vamos, que estamos agotados al acabar estas fiestas. Pero aquí no termina todo esto. Después de la Navidad nos sentimos tan mal que vamos a nuestra querida industria farmacéutica para atiborrarnos de laxantes, píldoras, hierbas adelgazantes, batidos milagrosos, edulcorantes artificiales, sucedáneos 'plásticos' de las grasas (productos 'light'), etc. Pues sí, primero la industria alimentaria y luego de rebote la industria farmacéutica y la industria hipócritamente llamada 'dietética'. Ellos sí que 'engordan' sus bolsillos.
Todos salimos ganando, ellos con nuestro dinero y nosotros con problemas de peso, por no hablar de enfermedades más importantes. Y perdiendo nuestra cabeza para arreglar nuestro cuerpo en poco tiempo.
Estas fiestas se hacen interminables porque luego llegan la Nochevieja, más atracón y exceso de alcohol 'permitido' y el día de Reyes, el remate final. Llegando el 7 de enero sin ganas de ir a trabajar o llevar a los niños al cole.
Yo de escribir estas líneas ya me siento saturada...
Así que desde aquí sólo deciros que existen otras maneras, que entre todos podemos cambiar este desmesurado festín y volver hacer reencuentros familiares con más calidad y verdadero amor nutritivo.
Un menú de Nochebuena familiar podría comenzar con una sopa o crema de verduras, continuar con un pavo de corral al horno con muchas verduras eco y preparar una salsita de miso (pasta de soja fermentada) que le dará un sabor rico al pavo acompañándolo con una guarnición de una combinación de arroz basmati y salvaje. Para postre unas manzanas con crema de cacao puro y almendras molidas o pastel de peras o manzanas con nube de chocolate. Podemos acompañar nuestra cena con un buen vino tinto o blanco de nuestra tierra.
Ésto, más o menos, sería una cena mucho más equilibrada. Para los que no quieran pavo, podemos sustituirlo por un buen pescado fresco al horno con sus verduras y en la sopa de verduras agregar unas gambitas o cigalas o preparar una sopa de pescado.
Son fechas de comprar los ingredientes para nuestros menús navideños. Vamos a comprar casi por inercia y no nos percatamos de ciertas cosas, pero si nos acercamos y leemos las etiquetas, la cosa cambia.
Más del 80% de un producto está compuesto por conservantes químicos y otros aditivos, y eso, amigos míos, no es nada bueno. En vez de supermercados deberían llamarse superlaboratorios.
Los alimentos ya no son lo que eran y casi todo lo que puedes encontrar en el super está adulterado de alguna u otra manera. Leer los ingredientes de esos turrones que te tocan en la cesta de navidad, o ese jamón que de ibérico tiene poco, de los mazapanes, de los polvorones, y comprobaréis la cantidad de aditivos, conservantes y de azúcar que llevan.
Os sugiero que os acerquéis a cualquier granja o cooperativa para comprar vuestros pollos, pavos, corderos (criados libremente y alimentados de forma natural), vuestras verduras; al Comercio Justo para comprar vuestro turrón de chocolate con almendras, de avellanas o de arroz y quinoa inflado (una delicia os lo aseguro); al Mercado de vuestro barrio a comprar pescado fresco (que no sea de piscifactoría); a cualquier vinoteca (los vinos de los super sufren mucho por el calor de las luces y la temperatura a la que están sometidos) a comprar vinos autóctonos buenos.
Sólo es cuestión de que nos prestemos más atención y seamos conscientes que son momentos de celebración pero sin excesos, los excesos son malos compañeros y siempre traen algo peor escondido.
Os deseo de corazón unas felices fiestas y unas comidas sin empachos ni resacas.
La clave está en la calidad.
Y por cierto, ¿qué vacío estamos llenando con estos atracones?, ¿nuestro estómago o nuestro de deseo de ser amados y queridos?
Salud y Buenos Alimentos.
yodisasi
www.nutricionencasa.com

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