viernes, 23 de octubre de 2009

Dejar de 'hacer dieta': A la buena alimentación no se le puede llamar 'hacer dieta', ya que es un estilo de vida .


Se ha demostrado que bajar, recuperar peso y la 'mentalidad dieta' tienen consecuencias negativas en la salud.
Sólo un porcentaje muy pequeño de personas logran bajar de peso y conservarlo haciendo dieta, pese a la multimillonaria industria de las dietas y los productos 'light'.
El concepto de peso 'ideal' es muy destructivo, sobre todo para las mujeres, y también es una forma obsoleta de pensar en la salud.
Se nos ha hecho un lavado de cerebro de lo que debemos pensar acerca del peso y nuestro cuerpo físico. Si nos juzgáramos constantemente según el ideal de los medios de comunicación (publicidad, revistas femeninas...), estaríamos en guerra perpetua con nuestro cuerpo.
La imagen del cuerpo 'ideal' que aparece en los medios de comunicación y que obliga nuestra sociedad actual es inalcanzable para la mayoría de las mujeres ( y ahora también hombres), a no ser que tomen laxantes diariamente, sean anoréxicas o hagan ejercicio las 24 horas del día. Y aún así, esta forma de vida es imposible de seguir durante mucho tiempo, ya que el cuerpo responderá con la enfermedad (resfriados, estreñimientos, falta de defensas, anemia, caída del cabello...).
Las revistas 'femeninas', actualmente son muchas, están llenas de información sobre dietas de comida 'light', sin nada de nutrientes, sin vida y sólo sirven para engancharnos en una obsesión permanente por el peso y la comida. Son dietas desequilibradas, con muy poca o nada cantidad de alimento y productos 'light basura', que sirven para crear personas ansiosas, obsesionadas y con fluctuaciones de euforia y debilidad. Además nos machacan psicológicamente, ya que si no podemos seguir estas dietas es porque no tenemos autodisciplina ni fuerza de voluntad.
¿Cuánto autodominio y maltrato a nuestro cuerpo debemos soportar para caer en la cuenta de que hay algo erróneo en nuestro enfoque del 'problema de peso'?
El peso es una medida obsoleta de la salud y contar calorías también. Cuando se disminuye repetidamente el total de calorías, el cuerpo se vuelve conservador y hace más lento el metabolismo. Por eso, después de cada ciclo de bajar y subir de peso, la proporción de grasa corporal de nuestro cuerpo aumenta. Además la masa muscular magra, si no se la mantiene activamente, va disminuyendo y va siendo reemplazada por grasa.
Te dicen que cuentes calorías, que cuentes grasa, que cuentes hidratos de carbono, que sustituyas los alimentos por los artificiales, que aumentes el consumo de proteínas , que elimines grupos de alimentación, que peses la comida, que controles las porciones...uffff qué agobio!, pero nada de esto puede conducir a una salud natural, a una nutrición equilibrada y sana, a una reducción de peso sin que éste vuelva a aumentar.
Aunque se logre bajar de peso con 1200 calorías al día procedentes de pan blanco, pasta blanca, colas light o batidos, el cuerpo no va a ser capaz de formar la masa muscular magra necesaria para quemar de modo eficiente la grasa, y entonces, como reacción el cuerpo entrará en la modalidad conservadora, es decir, guardará la grasa.

También puedes malgastar tu dinero en píldoras, hierbas adelgazantes, batidos milagrosos, edulcorantes artificiales, sucedáneos 'plásticos' de las grasas, pero hasta que no entiendas con exactitud qué alimentos aportan buena salud a tu cuerpo y cuáles mala, el esfuerzo realizado no servirá de nada.

Una vez que experimentas los múltiples beneficios de una nutrición sana y natural, aparte de la reducción de peso, querrás que sea una parte integrante de tu vida. Por eso, a la buena alimentación no se le puede llamar 'hacer dieta', ya que es un estilo de vida y no se limita a períodos de dos o tres semanas como las dietas adelgazantes.

Sólo el estado de salud natural te garantiza no tener problemas de peso. La obesidad es la causa fundamental de la mayoría de las enfermedades degenerativas (enfermedades cardíacas, presión sanguínea alta,colesterol, diabetes y algunos cánceres). Muchos de nosotros nos estamos matando lentamente cada vez que nos sentamos a la mesa (algunos ya ni se sientan, comen de pie y en dos minutos).
Nuestra sociedad ha convertido la enfermedad en el negocio más lucrativo que existe. No exagero. Haz la prueba abriendo el botiquín de tu casa y ver la cantidad de medicamentos que tienes.

Si no permites que la enfermedad avance demasiado, tu cuerpo tiene la capacidad innata de sanar, rejuvenecer y recuperarse a sí mismo. Lo único que debes hacer es esforzarte todo lo posible por proporcionarle los elementos que realmente necesita y te aporta la naturaleza: aire puro, agua pura, alimentos naturales integrales frescos (cereales integrales, legumbres, verduras, pescados frescos, aves de corral, frutas de la estación), ejercicio regular (caminar, bicicleta, yoga, tai-chi...), un descanso y un sueño adecuados y reparadores, un entorno tranquilo y en paz y si quieres, una relación espiritual con algo superior.
Todo esto se puede alcanzar de manera mucho más sencilla, barata y muchísimo menos dolorosa.
No abandonemos ni maltratemos nuestros cuerpos
. La soluciones rápidas no sólo pasan por alto el origen del problema, sino que además lo aumentan. Desde luego así no adelgazas ni un gramo. Tu bienestar físico y psíquico existe cuando encuentras el equilibrio perfecto entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Esto incluye un peso adecuado, una energía sin límite y una mente clara y feliz.


Por último decir, que vivimos en un momento de la evolución humana en el que estamos sometiendo nuestros cuerpos a la alimentación más artificial de la historia. No hace falta ir muy lejos para comprobarlo. Ves al supermercado más cercano y abre los ojos, comprobando por tí mismo, que más del 80 % de los productos son alimentos artificiales, procesados, elaborados con ingredientes desnaturalizados y químicos, sin vida. Ninguno de estos productos merecen llamarse 'comida'. Sé consciente que esa 'sin vida' va directamente al interior de tu cuerpo y te aparta de la salud natural, de la Vida. Nada de ésto te puede nutrir, limpiar o dar vigor; todo debería eliminarse.
Salud y Buenos Alimentos.
yodisasi
www.nutricionencasa.com

jueves, 22 de octubre de 2009

Filosofía y Nutrición Macrobiotiva.


Esta Nutrición Macrobiotiva se compone de alimentos:
- Frescos o conservados por medios naturales.
- Cultivados o recolectados en la región.
- De la estación.
- Cultivados de manera natural sin fertilizantes ni pesticidas químicos.
- Preparados según los métodos tradicionales.
- Apropiados a la situación particular del consumidor, es decir, diferente para los bebés, para las mujeres embarazadas, para las mujeres, para los hombres, para los enfermos...
- Agradables al paladar, según los gustos predominantes.

Veamos ahora más detenidamente:

- Cereales integrales: arroz integral, trigo integral, cebada, mijo, trigo sarraceno (sólo invierno), centeno, maíz (sólo verano), bulgur, cous cous integral, pan trigo integral de levadura madre, pan de centeno, pumpernickle. Para la mujer, no abusar del trigo y sus variedades. Todos cultivados orgánicamente, siempre que sea posible.
- Legumbres: lentejas verdes, lentejas dupuy, garbanzos, judías azuki. Buenas y calientes para invierno y frías para verano en ensaladas.
- Proteínas animales: pescado blanco fresco, azul, aves de corral, huevos orgánicos.
- Hortalizas de hoja verde: coles (si no hay problemas de gases), hojas de mostaza, diente de león, acelgas, hojas de nabos (todas cocidas para quitar el amargor); lechugas (todas sus variedades, pero sin excederse en las cantidades), perejil, eneldo, escarola, berro, canónigos, endivias. Todas ecológicas y de la estación, siempre que se pueda.
- Hortalizas de raíz y calabazas: nabos, chirivías, zanahorias de manojos, colinabos, calabazas, rábanos y otros semejantes. Todas ecológicas.
- Verduras en general: apio, brócoli, judías verdes, coliflor (de vez en cuando), cebollas, puerros, cebolletas, ajos y ajillos. Todas ecológicas.
- Algas: en pequeñas cantidades; dulse (para verano en ensaladas), musgo irlandés, agar-agar (sólo en verano), kelp, hijiki, arame, wakame, kombu (para cocinar con las legumbres). Conocer su procedencia y no comprarlas en tiendas chinas.
- Frutas frescas de la estación: crudas en verano y cocidas en invierno; comer fuera de las comidas. Las mejores para cualquier estación las manzanas y las peras. Las frutas tropicales tomar en pequeña cantidad y sólo en verano.
- Grupo de lactobacilus: alimentos fermentados, como los encurtidos, chucrut, miso sin pasteurizar, tempeh, tamari. Siempre en pequeñas cantidades.
- Hierbas y especias; sal marina sin refinar y otros condimentos naturales, como el aceto balsámico sin azúcar, en pequeñas cantidades.
- Aceite de sésamo sin refinar, aceite de oliva virgen extra primera presión en frío; mantequillas sin pasteurizar para ocasiones especiales, tahín en muy pequeñas cantidades y de vez en cuando.
- Para endulzar, zumos de manzana ecológicos sin azúcar o mejor naturales; sirope de arce, sirope de arroz o sirope de estevia; azúcar integral de rapadura (mascobado), todo en cantidades moderadas.
- Agua de manantial siempre que se pueda o embotellada de mineralización baja.
- Infusiones de hierbas, té verde o té de rama tostados (bancha y kukicha), café ecológico para ocasiones especiales.


Uno de los principios clave es la flexibilidad. Y varía de acuerdo a cada persona y a la estación, así como su actividad física diaria.
Debemos rechazar los sentimientos de temor y de culpa en relación con la elección de los alimentos. Tratar el alimento como un aliado, un maestro. Nos nutrirá bien si escogemos bien, si lo elegimos equivocadamente, nos enseñará algo acerca de nuestro cuerpo, si bien podemos prestar atención a esas enseñanzas. Si cometemos errores en la elección de nuestros alimentos, sea por terquedad o por ignorancia, vamos a tener que sufrir las consecuencias, de manera que ¿para qué sentirnos culpables, además?
Las consecuencias de nuestra selección, si son negativas, habremos de considerarlas información, no castigo.

Evitaremos la mayor parte del tiempo:
- Azúcar blanco y miel.
- Leche pasteurizada, homogeneizada y fortalecida con vitamina D; quesos, cremas, yogures comerciales
- Harina y arroz blancos (excepto ocasionalmente en restaurantes étnicos).
- Alimentos enlatados y congelados.
- Bistec, carnes y pescados conservados en nitratos y nitritos, huevos comerciales.
- Sal yodada, salsa de soja comercial y de restaurantes chinos y japoneses, alimentos muy condimentados.
- Manteca de cerdo, manteca para hojaldres, aceites comerciales, alimentos fritos, mantequillas de frutos secos y de cacahuetes.
- Agua de grifo fluorada y clorada; agua destilada.
- Café de bar, chocolates comerciales, infusión de hierba mate y otras bebidas cafeinadas y carbonatadas o medicinales.
- Comidas de 'sibarita' que alteran el equilibrio del cuerpo durante más de uno o dos días.


El equilibrio se consigue procurando no inclinarse excesivamente hacia ningún lado, es decir, utilizando un hidrato de carbono y una proteína vegetal o animal, siempre más cantidad del primero y siempre acompañado de verduras, en nuestras comidas principales. Siempre variando, cambiando, no obsesionarse por un alimento o por una forma de comer. Todo cambia, y cada día es diferente, por tanto debemos amoldarnos a nuestras condiciones actuales y conocer lo que nuestro cuerpo necesita en cada momento.
Es importante recordar que al tomar una considerable proporción de hidratos de carbono complejos es esencial masticarlo todo muy bien. La digestión de los hidratos de carbono comienza en la boca, con la enzima tialina, que es una amilasa presente en la saliva. Si el alimento no está en la boca el tiempo suficiente para que esta amilasa realice su trabajo, éste recae en la amilasa pancreática del duodeno. El páncreas de muchas personas, sobre todo de las consumidoras de azúcar, sencillamente no es apto para esta tarea. La consecuencia será la sensación de hinchazón y de gases, incomodidad general y, por supuesto, de desilusión con la 'saludable' dieta. De modo que, recuerda, mastica cada bocado hasta que éste esté totalmente impregnado de saliva.

Es muy importante la flexibilidad y la adaptabilidad para cambiar, ya que a medida que vayas comiendo este tipo de dieta, tu cuerpo y tu mente irán cambiando y habrá que adaptarse al momento presente.
Adoptar esta dieta exige autodeterminación, libre voluntad y aceptar la responsabilidad de nuestras elecciones. Seamos creativos e inteligentes. Todo esto nos da la posibilidad de crecer, cambiar, descubrir y aprender continuamente.
Como advertencia decir, que muchos medicamentos, con o sin receta, aumentan la eliminación o disminuyen la absorción de los elementos nutritivos, de manera que los alimentos naturales podrían no tener mucho efecto medicinal.
Salud y Buenos Alimentos!
yodisasi
www.nutricionencasa.com

Qué es la Terapia MacrobiotiVa?


TERAPIA NUTRITIVA MACROBIOTIVA
Es una manera de enseñarte a comer, a volver a lo natural, a la esencia, dejando a un lado todos los alimentos adictivos y saber utilizar los medicamentos con sabiduría, sin dependencia.
Se basa principalmente en una alimentación macrobiótica (=larga vida), aunque yo la he rebautizado como alimentación macrobiotiva, que significa larga vida nutritiva, emotiva y consciente, pero es muy personalizada, dependiendo de las necesidades de cada uno, de su estado físico y emocional, por lo que no es restrictiva, sino se amolda a cada uno.
Juntos limpiamos, reorganizamos tu cuerpo y tu cocina, haciendo que todo vuelva a su sitio, a su centro con equilibrio y consciencia, transformando tu forma de alimentarte.
Las sesiones consisten en ordenar tu cocina, aportando nuevos alimentos más nutritivos y sanos; en introducir una dieta personalizada; en ir a la compra y elegir productos de calidad; crear ricas recetas sanas y equilibradas; y en darte la información necesaria sobre nutrición y cocina tanto macrobiótica como de otra rama, según tus preferencias.
Despertaremos tu intuición comprobando que todo es más sencillo de lo que parece, que la sencillez, lo natural, lo fresco, lo entero es el camino al equilibrio nutritivo y a la libertad de pensar, de sentir y de comer, respetando a tu cuerpo y a el de los demás.
Adentrándote y conociendo tu intuición podrás seguir el viaje nutritivo tú solo, aunque eso sí, con mi apoyo siempre que lo necesites.
Si sabes que estás anclado, sin poder avanzar; si reconoces que nos estás satisfecho con lo que comes y si eres consciente que todo esto afecta a tu vida, a tus relaciones personales, éste es tu blog y con mi ayuda encontraremos el camino hacia tu verdadera esencia nutritiva.
Me dedico a enseñar a la gente a volver a comer sano y equilibrado siguiendo los principios nutricionales de una larga investigación de más de quince años de mi vida. Hago sesiones a domicilio (ahora también a través de Skype) donde con tranquilidad y en tu cocina, trabajamos tu caso particular y aprendes a comer según tus necesidades del momento, a cocinar y a combinar elementos nuevos y a saber más sobre la auténtica nutrición saludable, sin restricciones , ni dietas 'vacías'.
Si sientes que estás anclado, que necesitas un cambio, que eres consciente de que hay algo en tu interior que no funciona, no dudes en llamarme.
Te ayudaré y te daré las herramientas para encontrar tu esencia vital, tu salud y bienestar con una Alimentación Macrobiotiva= Larga Vida Nutritiva Emotiva.

yodisasi
www.nutricionencasa.com