
Esta Nutrición Macrobiotiva se compone de alimentos:
- Frescos o conservados por medios naturales.
- Cultivados o recolectados en la región.
- De la estación.
- Cultivados de manera natural sin fertilizantes ni pesticidas químicos.
- Preparados según los métodos tradicionales.
- Apropiados a la situación particular del consumidor, es decir, diferente para los bebés, para las mujeres embarazadas, para las mujeres, para los hombres, para los enfermos...
- Agradables al paladar, según los gustos predominantes.
Veamos ahora más detenidamente:
- Cereales integrales: arroz integral, trigo integral, cebada, mijo, trigo sarraceno (sólo invierno), centeno, maíz (sólo verano), bulgur, cous cous integral, pan trigo integral de levadura madre, pan de centeno, pumpernickle. Para la mujer, no abusar del trigo y sus variedades. Todos cultivados orgánicamente, siempre que sea posible.
- Legumbres: lentejas verdes, lentejas dupuy, garbanzos, judías azuki. Buenas y calientes para invierno y frías para verano en ensaladas.
- Proteínas animales: pescado blanco fresco, azul, aves de corral, huevos orgánicos.
- Hortalizas de hoja verde: coles (si no hay problemas de gases), hojas de mostaza, diente de león, acelgas, hojas de nabos (todas cocidas para quitar el amargor); lechugas (todas sus variedades, pero sin excederse en las cantidades), perejil, eneldo, escarola, berro, canónigos, endivias. Todas ecológicas y de la estación, siempre que se pueda.
- Hortalizas de raíz y calabazas: nabos, chirivías, zanahorias de manojos, colinabos, calabazas, rábanos y otros semejantes. Todas ecológicas.
- Verduras en general: apio, brócoli, judías verdes, coliflor (de vez en cuando), cebollas, puerros, cebolletas, ajos y ajillos. Todas ecológicas.
- Algas: en pequeñas cantidades; dulse (para verano en ensaladas), musgo irlandés, agar-agar (sólo en verano), kelp, hijiki, arame, wakame, kombu (para cocinar con las legumbres). Conocer su procedencia y no comprarlas en tiendas chinas.
- Frutas frescas de la estación: crudas en verano y cocidas en invierno; comer fuera de las comidas. Las mejores para cualquier estación las manzanas y las peras. Las frutas tropicales tomar en pequeña cantidad y sólo en verano.
- Grupo de lactobacilus: alimentos fermentados, como los encurtidos, chucrut, miso sin pasteurizar, tempeh, tamari. Siempre en pequeñas cantidades.
- Hierbas y especias; sal marina sin refinar y otros condimentos naturales, como el aceto balsámico sin azúcar, en pequeñas cantidades.
- Aceite de sésamo sin refinar, aceite de oliva virgen extra primera presión en frío; mantequillas sin pasteurizar para ocasiones especiales, tahín en muy pequeñas cantidades y de vez en cuando.
- Para endulzar, zumos de manzana ecológicos sin azúcar o mejor naturales; sirope de arce, sirope de arroz o sirope de estevia; azúcar integral de rapadura (mascobado), todo en cantidades moderadas.
- Agua de manantial siempre que se pueda o embotellada de mineralización baja.
- Infusiones de hierbas, té verde o té de rama tostados (bancha y kukicha), café ecológico para ocasiones especiales.
Uno de los principios clave es la flexibilidad. Y varía de acuerdo a cada persona y a la estación, así como su actividad física diaria.
Debemos rechazar los sentimientos de temor y de culpa en relación con la elección de los alimentos. Tratar el alimento como un aliado, un maestro. Nos nutrirá bien si escogemos bien, si lo elegimos equivocadamente, nos enseñará algo acerca de nuestro cuerpo, si bien podemos prestar atención a esas enseñanzas. Si cometemos errores en la elección de nuestros alimentos, sea por terquedad o por ignorancia, vamos a tener que sufrir las consecuencias, de manera que ¿para qué sentirnos culpables, además?
Las consecuencias de nuestra selección, si son negativas, habremos de considerarlas información, no castigo.
Evitaremos la mayor parte del tiempo:
- Azúcar blanco y miel.
- Leche pasteurizada, homogeneizada y fortalecida con vitamina D; quesos, cremas, yogures comerciales
- Harina y arroz blancos (excepto ocasionalmente en restaurantes étnicos).
- Alimentos enlatados y congelados.
- Bistec, carnes y pescados conservados en nitratos y nitritos, huevos comerciales.
- Sal yodada, salsa de soja comercial y de restaurantes chinos y japoneses, alimentos muy condimentados.
- Manteca de cerdo, manteca para hojaldres, aceites comerciales, alimentos fritos, mantequillas de frutos secos y de cacahuetes.
- Agua de grifo fluorada y clorada; agua destilada.
- Café de bar, chocolates comerciales, infusión de hierba mate y otras bebidas cafeinadas y carbonatadas o medicinales.
- Comidas de 'sibarita' que alteran el equilibrio del cuerpo durante más de uno o dos días.
El equilibrio se consigue procurando no inclinarse excesivamente hacia ningún lado, es decir, utilizando un hidrato de carbono y una proteína vegetal o animal, siempre más cantidad del primero y siempre acompañado de verduras, en nuestras comidas principales. Siempre variando, cambiando, no obsesionarse por un alimento o por una forma de comer. Todo cambia, y cada día es diferente, por tanto debemos amoldarnos a nuestras condiciones actuales y conocer lo que nuestro cuerpo necesita en cada momento.
Es importante recordar que al tomar una considerable proporción de hidratos de carbono complejos es esencial masticarlo todo muy bien. La digestión de los hidratos de carbono comienza en la boca, con la enzima tialina, que es una amilasa presente en la saliva. Si el alimento no está en la boca el tiempo suficiente para que esta amilasa realice su trabajo, éste recae en la amilasa pancreática del duodeno. El páncreas de muchas personas, sobre todo de las consumidoras de azúcar, sencillamente no es apto para esta tarea. La consecuencia será la sensación de hinchazón y de gases, incomodidad general y, por supuesto, de desilusión con la 'saludable' dieta. De modo que, recuerda, mastica cada bocado hasta que éste esté totalmente impregnado de saliva.
Es muy importante la flexibilidad y la adaptabilidad para cambiar, ya que a medida que vayas comiendo este tipo de dieta, tu cuerpo y tu mente irán cambiando y habrá que adaptarse al momento presente.
Adoptar esta dieta exige autodeterminación, libre voluntad y aceptar la responsabilidad de nuestras elecciones. Seamos creativos e inteligentes. Todo esto nos da la posibilidad de crecer, cambiar, descubrir y aprender continuamente.
Como advertencia decir, que muchos medicamentos, con o sin receta, aumentan la eliminación o disminuyen la absorción de los elementos nutritivos, de manera que los alimentos naturales podrían no tener mucho efecto medicinal.
Salud y Buenos Alimentos!
yodisasi
www.nutricionencasa.com
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